Y aquí voy de nuevo...
Ahora me doy cuenta que somos más parecidos a la luna de lo que creemos, en un solo año tenemos diferentes faces, no se diga a lo largo de la vida y así como ella se llena y vuelve a vaciarse, igual yo, he pasado la vida sin darme cuenta que lleno mi corazón, mi mente, mi ser, para luego vaciarlo y a lo largo del proceso depuro lo que ya no me gusta, lo que ya no sirve o lo que ya no quiero, por supuesto hay que vaciar, para hacer espacio a nuevas cosas, nuevas experiencias, para reiniciarnos, para aprender, reaprender y agradecer. Después de un cansancio prolongado, las cosas poco a poco vuelven a su cauce, es difícil entender que hay personas que tenemos un orden en medio del caos, pero por muy loco que eso suene, así es. En medio del desorden que es tener hijos en primaria, secundaria y preparatoria, el inicio de clases, los almuerzos, la hora del baño, forrar cuadernos, asistir a juntas, ir y venir a la papelería, librería, integrarme a nuevos grupos de WhatsApp (si me salgo no me ...