¿Un año más o un año menos?

A muchas personas les pasa que cuando se acerca la navidad se ponen melancólicos, revisan que ha pasado a lo largo del año y hacen un balance de los objetivos logrados, bueno pues eso me pasa a mí, pero no en navidad, no, sino cuando se acerca mi cumpleaños, más aún desde hace 2 años con la partida de mi mamá, a la señora se le ocurrió irse un día antes de mi cumpleaños, al principio no sabía si era una bendición o una mala pasada, con el tiempo creo que fue una bendición, para mí el 15 de marzo es dejar atrás lo malo,  la tristeza lo que no se dio y el 16 de marzo es una nueva hoja donde escribir nuevas cosas, nuevos proyectos, oportunidades para crecer.

Este año llore menos por mi mamá y por mí, pero recordé muchas cosas, especialmente de cuando era niña, algo que tengo muy presente y no dejo de pensar en ello es:

Mi ma, nos hacia 2 botes de palomitas, unas saladas y otras dulces, agarrábamos una cobija, una pelota, mi mamá tomaba un tejido o una costura para bordar y nos salíamos, nosotros vivíamos cerca de las vías del tren, un poco más lejos había unos árboles muy muy altos (al menos así los veía yo), pirul, pinos, buscábamos el mejor lugar, tendíamos la cobija, jugábamos, rodábamos cuesta abajo por el pasto, girábamos sobre nuestros pies hasta caer en el pasto y buscábamos formas entre las nubes, mi hermana Wendy casi siempre regresaba con los bolsillos llenos de piedras bonitas, a ella le gustaba mucho juntar las más redonditas, las de color interesante, jugábamos futbeis, la mayor parte del tiempo demorábamos más tiempo en ir y venir por la pelota que lo que realmente jugábamos, estallidos de carcajadas y siempre, siempre, queríamos quedarnos un poco más, de vez en vez mi mamá despegaba la vista de su qué hacer con su tejido o su bordado y sonreía mientras nos observaba, jugando, cantando, soltando las carcajadas o comiendo las palomitas, como queriendo detener el tiempo... Hoy pienso que tal vez imaginaba que así habría sido su infancia si mi abuelita Matilde no hubiera partido demasiado rápido. Éramos felices con las cosas más simples, nos teníamos, ella a nosotros y nosotros a ella, ella era feliz viéndonos felices y hoy solo queda ese recuerdo de su rostro sonriente, al contemplarnos y pensar tal vez "lo estoy haciendo bien, lo estoy haciendo lo mejor que puedo" Como dice mi hermano, tuve la mejor mamá del mundo.

Es un recuerdo que atesoro mucho, porque eran salidas frecuentes y hoy al recordarlas se lo afortunada que fui, de tener a mi madre solo para nosotros, lo afortunada que soy de poder estar con mis hijos hoy. 

Muchas personas al pasar los años, cuando es su cumpleaños lo ven como "un año más" porque la vida es difícil, pesada, cruda, cuando no tenemos esperanza, el pasar de los años, se convierte en el pesar de los años, con el tiempo eso se puede volver amargura, en mi caso, después de ir a terapia, acomodar mis pensamientos y sentimientos, lo veo como "un año menos" pero no con pesar sino con la mente más despejada de cómo y con quien pasar mi tiempo, de ya no invertir tiempo ni recursos en situaciones y personas que no aportan a mi vida, de concentrarme más en mi círculo inmediato, de enfocarme en cosas importantes, con más frecuencia prefiero tener paz, que tener la razón, porque las personas solo ven y escuchan lo que quieren ver y oír, entiendo que a todos nos duelen de diferentes formas las mismas cosas y está bien. Estoy feliz de cumplir años, porque eso significa que sigo aquí, viviendo, teniendo la oportunidad de estar con mis hijos, con mi esposo, con más frecuencia les digo a las personas que quiero, que las amo, que me amo más, que quiero más, que soy un poco más sabia en algunas cosas y en otras sigo siendo una novata, pero eso sí, siempre dispuesta a aprender, pero estoy más viva que nunca, que tengo los sentimientos a flor de piel y me gusta. Ahora disfruto más todo, las alegrías y las tristezas, porque sé que son temporales y que siempre encuentro la forma de salir adelante, por muy dura que es la vida "siempre hay un para que" ya  no me resisto a la vida, trato de fluir con ella, es cierto que de vez en cuando hay lágrimas, pero también hay risas y de eso se trata la vida  cada quien decide sí, es un año más o un año menos.

Y en definitiva cada vez que pienso en mi niñes, en mi primera juventud, porque a mis 43 yo me sigo sintiendo joven, noto lo afortunada que he sido y sin duda todo ha sido mejor con la familia y con los amigos que han perdurado con los años, incluso con los que han estado por un instante o una temporada, he aprendido de todos y he tomado lo mejor de cada uno. 

Hoy a mis 43 estoy agradecida por tener a mi esposo, mis hijos, mi papá, mis hermanos Carlos y Wendy, mis sobrinitos Carlitos y Vane, mi abu, tíos primos, mi familia extendida, mis amigas. Sin todos ellos mi vida no sería la misma. Gracias.

¡Feliz cumpleaños a mí!


La marquesa, festejando cumple de mi esposo,
 aniversario 19, mi cumple No.43

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